martes, 6 de julio de 2010

NOMBRE DE LA ROSA

A través de la historia nos hemos dado cuenta de cómo grandes instituciones manipulan a la gente para que caigan en las eternas falacias que estas instituciones plantean. Actualmente vivimos en esa realidad, sin embargo la película el nombre de la rosa nos demuestra la agudeza con que se daban estas situaciones departe de la iglesia durante la edad media.
Los franciscanos, partidarios del pensamiento que los cristianos deben evitar la usura, puesto que Jesús y los discípulos vivieron en la pobreza, representaban un movimiento peligroso para la cúpula eclesiástica, puesto que el Papa y sus allegados, vivían en la opulencia mientras el pueblo se encontraba sumido en la pobreza, algo muy similar a lo que se vive actualmente con el vaticano, este vaticano capitalista casi salvaje.
Si alguien difería del pensamiento oficial, era calificado de hereje y prácticamente era condenado a muerte. En la película, la figura inquisidora la desarrolla el personaje de Bernardo Gui. Él es encargado de buscar herejes, enviado por las autoridades católicas. Ante todo esto resaltan críticas importantes a los pensamientos tradicionalistas de la iglesia, por ejemplo la incapacidad de estudiar cosas diferentes, la limitación de la razón y la prohibición de material literario, calificado de amenaza.
Guillermo de Baskerville, personaje con gran visión y perspicacia es capaz de aclarar parte de los misterios que engloba la Iglesia y está claro que el pensamiento alternativo en la Edad Media no era una opción. Actualmente la actitud inquisidora lejos de estar fuera de nosotros puede que se arraigue cada vez más a nuestra sociedad. Una sociedad que nos hace juzgar a la gente, que nos hace incurrir en el erróneo pensamiento de que si pecamos vamos al infierno entre otras cosas.

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